miércoles, 28 de septiembre de 2016

Rumania: el país con un mayor porcentaje de emigrantes, después de Siria

El número de rumanos que huyen de su país por motivos económicos ha crecido un 7,3% cada año, desde 2000 a 2015, según ha publicado la ONU en un reciente informe. El único país con un mayor crecimiento de migrantes, en este caso por el conflicto interimperialista que tiene lugar en su territorio, es Siria. La diáspora rumana es, por lo tanto, la mayor de un país miembro de la Unión Europea, y es muestra del desastre provocado por la reinstauración del capitalismo en los años 90, cuyas consecuencias se han acelerado tras su unión a la U.E. Según el informe de la ONU, más de 3.4 millones de rumanos viven fuera de su país.

Imagini pentru ´fabrici distrus romania
Una fábrica destruida por el capitalismo en Rumania, ilustración del típico paisaje
industral del país, cada vez más habitual desde el golpe de estado de 1989
 hasta la actualidad.
El fenómeno de la emigración masiva empezó en Rumanía tras la contrarrevolución de diciembre de 1989, y la aplicación de la terapia de choque capitalista, metódico plan de destrucción de la poderosa industria socialista rumana, que provocó la eliminación de más de cuatro millones de puestos de trabajo (la mitad de los que existían en diciembre del 89). Sin embargo, la adhesión a la U.E. en 2007 aceleró el ilustrativo "sálvese quien pueda" al abrirse las fronteras del resto de los estados miembros.

Así que desde 2000 a 2015 el número de huidos del país por motivos económicos ha ido creciendo una media de un 7,3% anual, siendo superada solo por Siria (con un 13%). Así que Rumania se convierte en el país con mayor porcentaje de emigración sin que esta sea provocada por una guerra abierta ¿aunque, acaso el capitalismo salvaje es otra cosa que una violenta guerra de la clase parásita contra la clase trabajadora?

En relación a su población total, la diáspora rumana representa el 17%, el mayor porcentaje de la U.E., seguido de lejos por Polonia, otro país sometido a la barbarie de la apisonadora capitalista (con un 11%), ambos muy por encima de otros paises tradicionalmente considerados como migrantes, como India, el país con más ciudadanos repartidos por el planeta, con 14,1 millones de personas (aunque solo el 4% porcentualmente con respecto a su población total).

Por supuesto, la emigración de los nuevos países colonizados en los noventa, los antiguos paises socialistas, no es arbitraria, sino que está fomentada por las potencias colonizadoras (y las multinacionales que las dirigen) en un doble sentido: en primer lugar, se destruye industria y agricultura nacional, muy avanzadas en los países socialistas, para abrir sin la competencia de los productos locales  el mercado interior a los productos de las corporaciones extranjeras; además de este evidente beneficio económico, con ello se consigue también una gran masa de mano de obra barata,  cuyo gasto formativo corrió por parte de los estados ahora destruidos, dispuesta a producir en condiciones cercanas a veces a la esclavitud para la clase capitalista del país anfitrión.

De hecho, y para ilustrar el perjuicio económico para los paises del este y el evidente beneficio para los que los destruyeron y saquearon, según la Dirección de Estadística del Banco Nacional de Rumania, el Producto Interior Bruto de 2014 habría sido 50.000 millones de euros mayor si los rumanos emigrados y que trabajan en el exterior (especialmente en España e Italia, pero también en Alemania, Francia, Inglaterra o, ultimamente, Dubai o Qatar), lo hicieran en su país en los mismos sectores en los que producen riqueza más allá de la frontera (sectores que, sin embargo, fueron cuidadosamente destruidos o neutralizados tras el golpe de estado del 89). Un negocio redondo, en conclusión, salvo para la gran perjudicada en cualquier régimen capitalista: la clase trabajadora, en este caso la rumana.

lunes, 19 de septiembre de 2016

El heroico pueblo español une fuerzas para acabar con Franco (artículo en Scanteia 13 de abril de 1945)

Rondando por los anticuarios de Bucarest hemos encontrado un ejemplar del diario Scanteia, órgano oficial del Partido Comunista de Rumanía, del 13 de abril de 1945, a punto ya de la victoria final del Ejército Rojo y los comunistas frente al fascismo en la Segunda Guerra Mundial, en el cual Mihai Florescu, brigadista internacional rumano que tendría después un importante papel en el partido y el gobierno de Rumania, escribía un artículo sobre la España franquista.

Mihai Florescu habia estado hasta hacía pocos años luchando en España como miembro de las Brigadas Internacionales y, como hemos dicho, sería después un importante miembro del Partido Comunista ( miembro de la Gran Asamblea Nacional desde 1946 y mas tarde Ministro de la Industria Química, 1952-1957, y Ministro de la Industria del Petróleo, 1957-1965).

El artículo, en las páginas 1 y 4 del diario, se titula "El heróico pueblo español une fuerzas para terminar con Franco", y está escrito pocos meses antes de terminar la Segunda Guerra Mundial, cuando el Ejercito Rojo estaba acercándose a Berlín y el final del fascismo parecía muy cerca. La euforia de todos los antifascistas del mundo hacia pensar, inocentemente, que la derrota de Hitler y Mussolini arrastraría con ellos los restos de fascismo en toda Europa, sin tener en cuenta que los propios aliados, que luchaban arrastrados por las circunstancias al lado de la URSS y de los partisanos comunistas de todo el continente, llevaban consigo el mismo germen que habia dado lugar al monstruo.

Así, y aunque habia quedado claro antes de la SGM que Inglaterra y Francia habian permitido conscientemente a los a los nazis hacer y deshacer por toda Europa, y especialmente se trataba de debilitar al verdadero enemigo, la URSS y, en el fondo, a los trabajadores (de eso se trataba el famoso Pacto de Munich de 1934), todavia se pensaba que la guerra iba a significar realmente el final del fascismo.

De hecho el propio Florescu fue protagonista en primera persona en la Guerra Civil Española de como las potencias capitalistas, autodenominadas "democráticas", dejaban que las tropas fascistas de Alemania, Italia y del general Franco acabaran con la democracia en España e instauraran un nuevo régimen dictatorial, por miedo a que los trabajadores españoles fueran libres y dueños del producto de su trabajo. 

Por todo ello, Florescu, que se habia jugado la vida en los campos de batalla españoles para defender a sus hermanos trabajadores, y que amaba a los pueblos de España y odiaba fervorosamente al criminal Franco, estaba ansioso porque la victoria soviética frente al nazismo provocara que el régimen franquista fuera derrumbado con el apoyo de los vencedores de la guerra, pero a manos de los propios españoles (de hecho creía que la intervención de los ejercitos aliados no sería necesaria para acabar con Franco).

Hoy sabemos que tanto Stalin como los antifascistas europeos se fiaron demasiado de sus aliados, y que estos, nada mas terminar la guerra, se dispusieron a hacer lo posible para continuar la agresión contra la URSS, convertida tras la SGM en la gran potencia economica, militar y, sobre todo, social, que habia derrotado a Hitler, y que escondia en su seno un gran peligro para las clases parasitarias capitalistas: el empoderamiento de la clase obrera y el final del enriquecimiento de unas pocas alimañas gracias al robo del producto del trabajo y los recursos de todos.

Por eso mismo, finalmente el genocida Franco sobreviviría y su régimen criminal también, puesto que, tras la guerra, las autodenominadas potencias "democraticas" ya no tenían necesidad de luchar contra un producto de su misma ideologia, y era mucho mejor mantenerlo en el poder a pesar del propio pueblo español, en el marco de una nueva y diferente guerra, la "guerra fria", iniciada contra el comunismo y los trabajadores (de cuyo sometimiento, como bien sabian tanto Churchill, como Truman, De Gaulle o el propio Franco, dependian los privilegios e impunidad de su clase social).

En abril de 1945, todavia era fuerte la esperanza crédula en que la peste fascista se erradicaría de toda Europa tras la derrota nazi, sin que aparentemente no se supiera, o quizás no se quisiera, que en realidad ese virus criminal no solo había enfermado a Alemania, Italia o España, sino que, oculto tras las máscaras democráticas, formaba parte de la esencia misma de las potencias aliadas capitalistas. Ya lo habían avisado algunos pleclaros intelectuales, como el alemán Bertolt Brecht, que no cesó en la insistencia de recordar que el fascismo está formado por el mismo barro podrido que el resto de estados capitalistas y que aunque la serpiente fuera derrotada, la especie que pone el huevo del que nace no había sido exterminada.

Como se ha dicho más arriba, Florescu escribió este artículo en abril de 1945. Hacia apenas un año (23 de agosto de 1944) que Rumanía había dejado de ser aliada del nazismo, y que el fascista Antonescu habia sido derrocado (tras un largo juicio, seria fusilado en junio de 1946). En el gobierno rumano habia un gobierno provisional del que formaba parte el Partido Comunista, y en noviembre de 1946, un año despues del final de la guerra mundial, se celebrarian las primeras elecciones libres (con sufragio universal completo) de la historia del país, en las que el Bloque Democratico, dirigido por el Partido Comunista, arrasaría. No seria hasta el 31 de diciembre de 1948 cuando, tras la abdicación de Mihai I, se proclamaria la Republica Popular Rumana.

***

"El heróico pueblo español une fuerzas para terminar con Franco" (Mihai Florescu, Ziarul Scanteia, 13 de abril de 1945) 

Perspectivas sombrías para la dictadura terrorista de España – Las fuerzas nacionales se unen bajo la dirección de la Junta Suprema de Madrid – Se vislumbra el amanecer de una España libre. 

Una vez que se derrumbaron los ejercitos alemanes en el frente soviético, y tras el desembarco de las tropas anglo-americanas en el continente europeo, la España de Franco se transformó en la llave de maniobra del hitlerismo.


Las intenciones de Franco de camuflar sus intenciones frente a Naciones Unidas terminaron con un fracaso total.

La propuesta de Franco del otoño del año 1944 para formar un “bloque occidental” fue una maniobra hábil hitleriana para romper la unidad de la lucha contra el fascismo y crear una corriente de enemistad hacia la Unión Soviética.  Esta maniobra ha sido apartada a tiempo y la firma del pacto franco-soviético ha destrozado las esperanzas del fascismo de romper la unión de los pueblos libres de Europa. El pacto franco-soviético encierra a Alemania en una pinza, de la que no puede salir más que derrotada, mientras asegura para el futuro la paz en Europa,  agitada desde hace un siglo, sin interrupción, por las agresiones del militarismo prusiano.

Tras el fracaso del “pacto occidental”, Franco ha iniciado una campaña intentando demostrar que su gobierno no tiene nada que ver con los hitleriano-fascistas.

¿Quién estaría dispuesto a creer estas afirmaciones mentirosas? El régimen de Franco se instaló con la ayuda de las tropas enviadas por Hitler y Mussolini. La “División Condor” alemana y las “Flechas Negras” italianas constituyeron la fuerza principal de la armada franquista. 

“La división azul” y la “neutralidad” de Franco 

El gobierno de Franco se apoya en la Falange española, organización hitleriana del estilo de la Guardia de Hierro rumana.

Para luchar contra las N.U. Franco envio al frente soviético a la “División Azul”. La disolución de esta unidad en 1943 no fue mas que una maniobra, pues esta formación continuó en el frente camuflada bajo nombre alemán.

¿No fue Franco aquel que tras la derrota de Stalingrado declaró en un discurso haciendo sonar las trompetas que los rusos encontrarían frente a Berlín a un millón de españoles? Franco puede “morderse la lengua” hoy por estas declaraciones, pero quedan como testigo de sus intenciones.

En el momento del hundimiento del frente aleman de Francia una buena parte de las tropas hitlerianas pasaron los Pirineos, donde siguen estando hoy camufladas en la frontera franco-española, constituyendo un peligro permanente.

España está llena de agentes de la GESTAPO, que han infectado todas las instituciones públicas y privadas, desde donde desencadenan sus maniobras engañosas , y desde donde controlan la “lealtad” de sus siervos falangistas.


Franco y su Falange son un peligro para la tranquilidad de las dos Américas, porque de ahí salen los hilos de la discordia entre Estados Unidos y los estados del sur, a los que Hitler deseaba poner bajo su tutela a través de una maniobra racial cuyo centro era Franco, basadas en las ideas de “Madre patria” e “intereses de raza”.

Los hitlerianos capitulados se camuflan en España, y los Fritz, Hans y meter se llaman hoy Fernando, Hernandez o Pedro, para asegurarse las bases para la preparación en el futuro de una posible guerra de revancha.
Grupo de brigadistas rumanos en España

Todos estos hechos demuestran que el divorcio Franco-Hitler no es mas que una maniobra fascista. El hundimiento del hitlerismo debe arrastrar con él el hundimiento del franquismo español. 

Franco, Falange, Gil Robles y los monárquicos. 

La situación interna de España está lejos de garantizar a Franco una posición política segura.  Las fuerzas franquistas, ya desde el final de la guerra de 1939, se han fragmentado, descontentas por la política de sometimiento de Franco.

La organización reaccionaria CEDA, de Gil Robles, reconoció en 1943 que España se ha transformado pura y simplemente en una “sucursal” hitleriana.

Los monárquicos de Navarra han atacado a Franco y a Falange, abandonando su bloque para pasar a la oposición, desde donde han desencadenado una fuerte campaña antifranquista.

Franco se apoya hoy solamente en Falange Española, organización terrorista creada en 1936 según el modelo de las organizaciones hitlerianas alemanas.

Lejos de convertirse en una organización de masas, la Falange Española es una unión de aventureros y oportunistas que se apoyan en la fuerza de las armas y se aprovechan de ser la única fuerza aceptada por el estado, financiada con los fondos públicos.

Junto a ellos, Franco invadió España con las tropas marroquís y con el “tercio”  -la legión extranjera-, el único regimiento del antiguo ejército en el que tiene fe.

Es algo bastante hipócrita que la guardia personal del patriota Franco esté formada por un regimento de “moros” – marroquís. 

Junta Suprema de Madrid 

Tras la derrota de 1939, las fuerzas populares españolas, lejos de abandonar la lucha, se reorganizaron en la ilegalidad, transtormándose en un poderoso poder político.

Dos dias después de la caida de Madrid apareció el primer numero clandestino de “Mundo Obrero”, órgano del Comité Central del Partido Comunista de España.

Este no fue mas que el comienzo feliz de lo que años mas tarde será la iniciativa del PCE de concentrar a todas las fuerzas españolas enfrentadas a Franco y su Falange.

En otoño de 1943 en una Conferencia que tuvo lugar en Madrid se formó la “Junta Suprema”, que engloba a todos los partidos políticos antifranquistas, desde los monarquicos y católicos a los anarquistas y comunistas.

A la Junta Suprema de Madrid se han adherido tanto el “Partido Popular Católico” como el “Sindicato Agrícola Católico”, que al principio apoyaron a Franco  pero hoy entienden que “el caudillo” no es mas que una marioneta de Berlín.

Esta gran concentración de todas las fuerzas antifranquistas es el signo de una poderosa acción de las fuerzas populares españolas.


 Muchas veces Franco manifestó su descontento frente a este bloque en el que se encuentran algunos de sus antiguos “socios”, pero especialmente sus temidos “adversarios” de 1936, que no se han intimidado por sus medidas de represión y que no se desarmaron.

Las cárceles y los campos de concentración están repletos de republicanos, los pelotones de ejecución han continuado su actividad macabra, pero la Junta Suprema ha conseguido movilizar a las fuerzas populares contra Franco y su Falange. 

La “guerrilla” de Asturias, Extremadura y Andalucía 

El heroísmo del ejército republicano español, que resistió tres años a las fuerzas coaligadas del
El genocida Antonescu junto a su colega Adolf Hitler
fascismo internacional, se ha confirmado por lo que ha seguido a la derrota de la República.

Los grupos de “guerrilleros” están en acción incluso desde 1939 en los montes de Asturias, Extremadura y Andalucia.

Durante toda la guerra mundial, los trenes que transportaban armas por Irún hacia Francia y hacia Alemania fueron atacados por los guerrilleros españoles.

Tras el desembarco de las tropas aliadas en el continente europeo, los movimientos partisanos fueron haciéndose mas potentes y extendiéndose por todo el territorio español.

La guerrilla española trabajó en estrecha colaboración con las formaciones partisanas republicanas agrupadas en la Resistencia francesa.

Estas formaciones participaron en la liberación de los departamentos del sudoeste y centro de Francia, como también en la liberación de ciudades como París, Toulouse, Foix, Pamiers, Limoges, Rhodes, etc…

El general De Gaulle otorgó numerosas condecoraciones a los heroicos combatientes españoles.

Se ha calculado que unos 25.000 republicanos españoles participaron en la liberación de Francia, repartidos entre las fuerzas francesas del interior, la resistencia, el ejercito de la Francia libre (General Leclerc) y las tropas de Africa (Jean de lattre de Tassigny), además de los otros que llegaron con el octavo ejército inglés.

La participación de los republicanos en la liberación de Francia tuvo una enorme influencia sobre los movimientos guerrilleros de España. Hoy contra estas formaciones de combatientes Franco está movilizando sus tropas, sin éxito. 

Maniobras de distracción



Imagini pentru rumanos brigadistas en españa
Artilleros rumanos en el Frente del Jarama (1937).
En el centro, Nicolae Cristea y Valter Roman
A la vez que en el interior de España el pueblo español abre su camino hacia su libertad, desde el exterior se diseñan maniobras de distracción para solucionar la crisis española contra las aspiraciones de la mayoria de las naciones.


Detrás de estas maniobras estan los hornos del entorno de Bilbao, las riquezas mineras de mercurio de Almadén, los yacimientos de pirita de Rio Tinto, está el feudal duque de Alba y sus 60.000 hectareas de tierra en la rica región de Andalucía.

No hace mucho tiempo fue sacado a la luz un verdugo de la República de 1931, el notorio fascista Maura, al que cierta prensa presenta como el representante de los republicanos. La solución Maura se ha hundido en el vacío del olvido.

Recientemente se dejo oir también la propuesta del regreso del pretendiente al trono, Don Juan. Tienen que estar lejos de la realidad española para tener el coraje de hacer semejante propuesta.

Por último están las agitaciones de Indalecio Prieto, autor moral del desastre de Teruel y de la ruptura del frente de Aragon, que pedía una intervención externa para echar a Franco.

En contra de estos se alza la Junta Suprema de Madrid, única competente para hablar en nombre de todo el pueblo español, ejemplo de unidad y sacrificio, y la “Unión Nacional”, organización que concentra a gran parte de los republicanos españoles del exterior. 

La “Union Nacional” en el Congreso de Toulouse 

El mes de diciembre de 1944 tuvo lugar en Toulouse, Francia, el congreso de la “Junta Suprema de la Unión Nacional” con representantes de todos los partidos políticos de la República, sindicatos (UGT y CNT) y de otras organizaciones de masas.

El congreso señaló que el pueblo español no pide una intervención para lograr su libertad, disponiendo él mismo de fuerzas de combatientes capaces de acabar con Franco y sus hitlerianos.

El pueblo español que ha dado altas muestras de heroísmo va a dar que hablar de nuevo muy  pronto.

En Asturias, en Cataluña, Andalucia y Extremadura los guerrilleros son los heraldos de la cercana liberación del pueblo español.

La abstención arrasa en las elecciones rusas

Los soviéticos no creen en la democracia burguesa, obviamente. Ayer en la Federacion Rusa apenas un 45% de los trabajadores fueron a votar. Los que acabaron con la Union Sovietica ya convencen a muy pocos, a pesar de que gano su principal partido, Rusia Unida, lo que arraso fue la abstencion. En las principales ciudades, como Moscú o San Petersburgo (la mítica Leningrado), apenas se llegó al 30% de presencia en las urnas (35 y 33%, respectivamente).

El resultado final fue la victoria del partido de Putin, obteniendo 343 de los 450 escaños
que conforman la Duma o Cámara de Diputados. En segundo lugar se situó el Partido Comunista de la Federación Rusa, empeñado en seguir haciendo el juego a la clase que destruyó la Unión Sovíética, la burguesía, con 42 escaños, por delante del Partido Liberal Democrático, que consguió 39 diputados (otras fuentes cambian el orden de ambos partidos).

Por otro lado, Rusia Justa, formación que se declara socialdemócrata, se sitúa como cuarta formación parlamentaria con 23 diputados. Dos partidos que no tenían representación parlamentaria, el nacionalista Ródina y el liberal Plataforma Ciudadana, se han hecho cada uno de ellas con un escaño. Además, un candidato independiente conseguía un escaño en la república norcaucasiana de Adiguea.

Según los datos oficiales, la participación en los comicios de ayer fue del 47 %.

Como suele pasar en las farsas democráticas capitalistas, a pesar de la gran abstención o de la poca diferencia real entre las diferentes opciones ( desde la perspectiva de los comunistas, que aplican como nucleo de su análisis de la realidad la existencia de las clases y la explotación de una sobre otra), también el primer ministro ruso y cabeza de lista de Rusia Unida, Dmitri Medvédev, dio por hecho la victoria de su formación y calificó de “muy bueno” el resultado.

Como afirmaba con clarividencia Lenin sobre el circo electoral burgués, en realidad en estas votaciones solo se eligen a los gestores de la burguesía y, tras 25 años de saqueo y destrucción de los logros alcanzados por los trabajadores durante los años de Socialismo, parece que la mayoría de los rusos piensan como él líder bolchevique.

Datos definitivos oficiales: RT-Infografia

sábado, 10 de septiembre de 2016

Con republicanos españoles en la Resistencia Francesa, Anghel Haralampie

Anghel Haramlapie fue uno de los más de 500 trabajadores rumanos que lucharon contra el fascismo en España como miembros de las Brigadas Internacionales. Como muchos de los brigadistas, después estuvo encerrado en los campos de concentración franceses, teniendo prohibido regresar a su patria si en ella había un gobierno fascista, como en Rumania.

Tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, muchos de los que lucharon en España contra el fascismo no dudaron en formar parte también como voluntarios de los ejércitos que se enfrentaron a Hitler y a Mussolini, o de los movimientos partisanos que se crearon en los países ocupados.

En 1969 se publicó en la República Socialista Rumana, por la Editura Política, el libro Rumanos en la Resistencia Francesa, donde muchos de los que formaron parte de las organizaciones de partisanos franceses escribieron sus experiencias en la lucha contra el fascismo en Francia.

En el artículo que hemos traducido, Con los republicanos españoles en la Resistencia Francesa, Anghel Haralampie, que también fue lucharía como voluntario en las Brigadas Internacionales en España, nos cuenta cómo fue su participación en los grupos guerrilleros franceses y, con más interés si cabe, su experiencia tras el final de la Segunda Guerra Mundial, luchando en los maquis que cruzaron a España desde Francia para combatir al franquismo.

Con republicanos españoles en la Resistencia Francesa, Anghel Haralampie

En septiembre de 1939, cuando estaba recluído en el campo de concentración de Gurs, en el sur de Francia, junto con otros voluntarios de las Brigadas Internacionales, las autoridades nos pidieron que nos uniéramos como voluntarios a los regimientos que se estaban formando para luchar contra las tropas nazis. Junto con un grupo de camaradas rumanos, acepté sin dudar la propuesta. 

Después de una corta instrucción en Barcarès, fuimos enviados al frente del norte, encuadrados en el Regimiento 12 de infantería. Este regimiento estaba formado por hombres de diversas nacionalidades, aunque predominaban los españoles y franceses. 

En la región de Pas-de Calais participaríamos (entre diciembre de 1939 y mayo de 1940) en la famosa "drôle de guerre" (guerra rara[1]). que se terminó con la invasión y ocupación de Francia por el ejército alemán.

En julio de 1940, después del armisticio, fuimos desmovilizados e internados de nuevo en Gurs, pero en esta ocasión aislados del resto de los voluntarios que habían formado parte de las Brigadas Internacionales en España y que se encontraban también en aquel campo.

Poco tiempo después, a causa de que teníamos la cartilla militar de soldados franceses, fuimos liberados del campo, ofreciéndonos la posibilidad de trabajar en las granjas de la región, donde permanecimos unos tres meses, trabajando a cambio de comida. Pero tras aquel periodo, nos presentamos en la prefectura de la ciudad de Pau, que nos concedió un permiso para trasladarnos a Marsella.

Allí nos encontramos con otros rumanos y quedamos entre todos en intentar regresar a Rumania. El consulado rumano[2], al que nos dirigimos, rechazó nuestra vuelta a casa, argumentando que habíamos luchado en un ejército extranjero, perdiendo con ello la ciudadanía.

La necesidad hizo que, junto con Alexandru Bulc e Iosif Balan, nos pusiéramos a trabajar como leñadores en los bosques de Bouches-du-Rhône, después en Vaucluse y, más tarde, durante un tiempo en Drôme.

Se trataba de una región montañosa, donde la humillación sufrida por la derrota de Francia y el saqueo del país por parte de los ocupantes hizo que se prendiera en el ánimo de los franceses una poderosa llama de odio hacia los invasores alemanes. La resistencia política contra los ocupantes y los traidores empezó a hacerse notar en estos lugares alrededor de principios de 1941. Y, hay que decirlo, los más activos animadores de los movimientos por la unidad contra el fascismo eran los comunistas. Pronto se impuso la necesidad de no quedarse atrás con respecto a otras regiones en lo referente a la lucha clandestina contra las fuerzas represivas de los invasores y los colaboracionistas de Vichy.

Los primeros pasos en la preparación de las acciones posteriores consistieron en armar a los hombres disponibles con escopetas de caza y revólveres procedentes del desarme de los gendarmes por el pueblo.

Como he dicho, por aquel entonces me encontraba en el departamento de Drôme. Trabajaba en una carbonera haciendo carbón vegetal, combustible con el que se sustituía la gasolina en los motores, adaptándolo para este menester. Los carboneros estaban entonces muy solicitados y muchos de los que vivían en la clandestinidad escaparon de esta forma a la vigilancia de las autoridades.  Se trabajaba en el corazón de los bosques, en lugares poco accesibles. De hecho, aquí se formaron los primeros núcleos de la resistencia, preparándose para entrar en acción.  Una vasta red de informadores, formada por campesinos de la zona, nos indicaba continuamente si aparecía algún peligro o sobre cualquier movimiento de las fuerzas del orden. En todo caso, raramente se aventuraban los gendarmes por aquellas zonas.

Así se efectuó la preparación militar de los jóvenes maquis, en los llanos de los bosques, protegidos de ojos indiscretos.

La resolución de resistir de la población se concretizaba también mediante la ayuda que daban a los maquis, avisándonos cuando las cartillas alimentarias llegaban al ayuntamiento. Era sabido que los alimentos estaban racionados y distribuidos en cantidades muy pequeñas. Las cartillas eran recuperadas en un simulacro de ataque por los grupos de partisanos, con la complicidad de los patriotas que trabajaban en la alcaldía.

Hacia la mitad del año 1943, el movimiento de la Resistencia se había desarrollado hacia formas más complejas.  Se constituyeron seis batallones de 150 hombres cada uno. Las acciones estaban dirigidas por la comandancia de la región F.T.P.F.[3], al frente de la cual estaba un camarada francés cuyo nombre de guerra era „París”.

Nuestras armas habían sido recuperadas de la guardia movil (gendarmes a caballo), y constaban de carabinas, pistolas automáticas y ametralladoras.

Tras haber sido conquistada también la „zona sur” por la armada de Hitler, una parte de las fuerzas encuadradas en las unidades militares francesas (del „ejército del armisticio”)[4], que estaban destinadas en los departamentos de Drôme, Vaucluse e Isère,  se integraron en los batallones del F.T.P.F., trayendo consigo su armamento (también algunos cañones que habían escondido y puesto a salvo tras la invasión alemana), consiguiéndose liberar después casi toda la región de Drôme.

En un principio, estos militares franceses no participaron en todas las acciones organizadas directamente por el F.T.P.F. Nos entregaban armamento y nosotros, a cambio, les aprovisionábamos con alimentos, pues disponíamos de ellos debido a la colaboración estrecha con la población local.

Teniendo en cuenta todo lo relatado más arriba, era de esperar que las tropas alemanas se lanzaran, tarde o temprano, contra los partisanos. Los primeros ataques fueron dirigidos principalmente contra las fuerzas ubicadas en el monte Venton (entre Vaison y Sault), y se realizaron en combinación con la aviación, que incendiaba grandes superficies de bosque con la intención de hacer arder las posiciones de los maquis.

Imagini pentru gurs
Campo de concentración francés de  Gurs
Los bosques fueron presa de las llamas, pero nosotros teníamos amplias posibilidades de maniobra. Así que continuamos golpeando a los ocupantes con tácticas de guerrilla, con rápidos ataques sorpresa: nuestros principales objetivos eran, en especial, cuarteles y centros de instrucción alemanes. Las operaciones eran llevadas a cabo por grupos de 3 o 4 hombres, tanto con camiones como con bicicletas. Atacábamos barriendo el objetivo con ráfagas de metralleta y lanzando granadas.

En noviembre de 1943 atacamos en Vaison un cuartel ocupado por militares nazis. La operación había sido minuciosamente preparada, participando en ella unos 200 partisanos. Era la primera operación realizada con fuerzas masivas. El ataque duró cuatro horas, causando al enemigo graves pérdidas. Nosotros perdimos 23 hombres. Los alemanes, recuperándose del estupor causado por nuestro raudo ataque, intentaron tomar represalias y destruir un pueblo en el que sospechaban que nos habíamos refugiado, pero su tiro de artillería no fue bien calibrado y todos los obuses cayeron más allá de su objetivo.

Recuerdo otra operación que iba a efectuarse contra una concentración alemana en Séderon.  Desafortunadamente, se saldó con una derrota sangrienta. El enemigo había conseguido, comprándole, la ayuda de un oficial degradado que se encontraba al mando de uno de nuestros batallones. Como el plan de ataque había sido desvelado, los alemanes lograron capturar a 42 compañeros, de los 150 que formaban los efectivos con los que se iba a desarrollar el ataque.

Desarmados y amontonados en camiones, los 42 héroes fueron ejecutados en la plaza de la ciudad, siendo después sus cadáveres arrojados en las aceras. La población fue obligada a asistir, afligida, a aquel sombrío espectáculo nazi.

El resto de nuestras fuerzas, tras lograr refugiarse en los bosques cercanos, se reagruparon. El traidor, finalmente, fue capturado poco tiempo después y ejecutado.

El fracaso de la acción provocó un acerbo ambiente de lucha, intensificando todavía más el odio contra los invasores.

Otra operación digna de ser recordada, en esta ocasión de mayor magnitud, tuvo lugar en el año 1944, tras el desembarco de los aliados en las playas de Normandia, y en la que participé también yo. Se produjo en las circunstancias de la retirada de las tropas nazis del departamento de Drôme.

En su repliegue, y para salvar su piel, los alemanes destruyeron el armamento pesado (tanques, cañones, y otros). Se dirigían hacia Valence, desde donde pensaban continuar su retirada Rodano arriba.  Las unidades de la Resistencia intentaron cortarles el camino de acceso a Valence. Sin embargo, los alemanes contratacaron y nos empujaron hacia las arboladas colinas. Después, como yo no había recibido la orden de retirada, me quedé solo en mi puesto de ametralladora, emplazado entre las rocas a una distancia de cerca de 50 metros del lugar donde los alemanes habían montado mientras tanto un cañón antiaéreo, con el objetivo de proteger la columna en su huida. Permanecí en mi puesto durante tres días y tres noches. Después de que el grueso de las tropas se había retirado y mientras pasaba la última columna de alemanes sobre carros de caballos, seguida de la infantería, por propia iniciativa abrí un fuego intenso sobre ellos. Nuestro batallón de partisanos, siguiendo desde la cumbre lo que sucedía, descendió apresuradamente al valle y capturó a los soldados rezagados de la columna alemana. Cuando  me encontraron, mis compañeros me confesaron que me habían creido muerto.

Todas las unidades partieron después persiguiendo a los alemanes, que tenían prisa en embarcarse en Valence. Allí, sin embargo, fueron sorprendidos por las tropas aliadas, que habían desembarcado en el sur de Francia y junto a las que avanzamos hacia el norte. En la batalla que tuvo lugar en Valence hubo muchas víctimas por ambos lados.

Fue mi última participación en los combates sobre el territorio francés. La, sin embargo, todavía no había terminado para mí.

En aquel final de año de 1944, el clima político generado por la inminente derrota del nazismo por las fuerzas antifascistas aliadas, con la URSS al frente, iba a inflamar el ánimo de los combatientes republicanos españoles, cuya patria sangraba bajo el terror franquista.

En este contexto histórico, los españoles que tanto contribuyeron a la liberación de Francia, en su deseo ferviente de impulsar el movimiento de Resistencia para liberar su propia patria, decidieron reagrupar las fuerzas que habían luchado en las formaciones del F.T.P.F. y continuar la lucha en España. El reagrupamiento tuvo lugar en el mes de noviembre de 1944, en Montélimar, departamento de Drôme. Me uní también yo con entusiasmo a esta acción con la que me sentía tan identificado.

Imagini pentru maquis en españa
Maquis cruzando los Pirineos
Dotados con armamento ligero y contando con algunos medios de transporte, los cerca de 35.000 combatientes marchamos a Toulousse, desde donde teníamos que dirigirnos a la frontera española.  El reagrupamiento duraría unas tres semanas.

Llegamos a la frontera, que cruzamos por un territorio extenso, entre Bayonne y Perpignan. Estando el ataque muy bien coordinado, logramos liberar un territorio español de una extensión aproximada de 35 kilómetros.  Liquidamos la resistencia de los puestos de la Guardia Civil española, manifestando la población local un entusiasmo indescriptible. Pero desasfortunadamente, después de 25 días, las autoridades francesas nos dieron la orden de regresar a territorio francés. En caso contrario, amenazaban con cerrar la frontera a nuestras espaldas.

No voy a dar más explicaciones sobre las causas de esta medida dictada por las autoridades francesas, que se hicieron claras en una fase posterior de la situación política. Al regreso, sin embargo, tuvimos la precaución de esconder una parte de nuestras armas en las montañas.

Pronto nos organizamos de nuevo, y en esta ocasión de modo clandestino, en pequeños grupos de unos 7-10 hombres. Así que en el mes de diciembre de 1944 me encontraba al frente de un grupo de siete combatientes que penetró de nuevo en tierra española.

Después de unos 15 días, durante los que encontramos en nuestro camino a otros grupos de partisanos españoles,  continuamos avanzando hacia el interior de España, siguiendo las cadenas montañosas hacia el sur, donde operaban desde hacia muchos años formaciones guerrilleras. En un pueblo de Andalucía, cerca de Córdoba, atacamos un cuartel de marroquíes. El cuartel fue tomado por sorpresa en plena noche. Éramos casi 300 partisanos. Tras el exitoso ataque, que se saldó con una gran parte de los efectivos franquistas diezmados, se nos ordenó hacer economía de municiones y retirarnos a las montañas, siguiendo un itinerario establecido previamente.

En los montes de Córdoba permanecimos casi 15 días y, después de terminar de reagruparnos, una parte de los combatientes extranjeros volvimos de nuevo a Francia. Nuestro peregrinaje por territorio español, con algunas escaramuzas por el camino, duró seis meses. El 9 de mayo de 1945 me encontraba otra vez en Francia.

Tras la victoria sobre las oscuras fuerzas fascistas el 9 de mayo de 1945, fui desmovilizado, regresando a mi país en diciembre de 1945.

Echando la vista atrás hacia aquellos años, no puedo terminar esta breve retrospectiva sin evocar, lleno de reconocimiento, la satisfacción moral que me aportó el contacto directo con los camaradas de lucha, con la población francesa y española. Aquellas vivencias grabaron profundamente en mi corazón el afecto hacia los pueblos que luchan por defender su independencia, por la humanidad y por la liberación del hombre de toda explotación.

[1] En español se suele conocer como "guerra de broma", a veces también como "la guerra falsa" o "guerra ilusoria", aunque el autor del artículo la traduce en rumano como "ciudate razboi", guerra rara). (Nota del T.)

[2] Rumanía tenía entonces un gobierno fascista dirigido por el Mariscal Antonescu, bajo el reinado del rey Mihai I (Nota del T.)

[3] Francotiradores y Partisanos Franceses (FTPF) (Nota del T.)

[4] Si bien la Wehrmacht no estaba estacionada en la zona libre, la seguridad interna de ésta dependía solamente de las fuerzas policiales del régimen y de un ejército francés (el "ejército del armisticio") reducido a solamente 100.000 hombres en todas sus armas, sin artillería pesada ni tanques (Nota del T.)

Entrevista a Andrei Micu, voluntario rumano de las Brigadas Internacionales

Andrei Micu fue un hombre excepcional. Comunista desde su juventud, no dudó en marchar a luchar a tierras lejanas y seguir la llamada del Komitern para enrolarse en las Brigadas Internacionales, con el fin de luchar contra el fascismo en España, con la seguridad de que enfrentarse allí contra el capitalismo enrrabietado era también defender a su país frente a esa peste y combatir para la emancipación de la clase trabajadora rumana y mundial.

Andrei Micu
Micu murió hace ya tres años, pero antes de abandonarnos nos dejó su valioso testimonio sobre la Guerra Civil Española, la lucha contra el fascismo y el capitalismo, dos rostros de la misma moneda envenenada y, especialmente, sobre la Rumania Socialista, desde el triunfo de la Unión Soviética en la Segunda Guerra Mundial hasta su final en diciembre de 1989, haciendo hincapié en el punto de inflexión que provocaría, finalmente, el hundimiento: el triunfo del revisionismo en el movimiento comunista internacional, también en el rumano, tras la muerte de Stalin.

La siguiente entrevista, realizada en 2001 por el comunista rumano Gheorghita Zbaganu, la tradujimos en Un vallekano en Rumania el ¡ año en que el héroe rumano falleció, en 2013.

Ahora la republicamos, repasada y en formato descargable, porque pensamos que su difusión es esencial para comprender no solo el nacimiento, desarrollo y final de la Rumania Socialista, sino también la evolución del movimiento comunista en Europa, además de servir para honrar la memoria de un comunista siempre fiel a sus principios, constantemente entregado a la lucha por la emancipación de la clase trabajadora y que jamás dejó de tener claro, hasta el momento de su muerte, la necesidad de acabar, por todos los medios al alcance de los trabajadores, con la barbarie capitalista, esa Hécate de doble rostro que, aunque flirtee con su máscara democrática como forma de engañar a sus víctimas, siempre oculta, dispuesta a aparecer cuando sea conveniente para mantener la explotación  de la clase obrera, su verdadero rostro fascista:

"He llegado a la conclusión de que en la coyuntura política actual, ningún partido es bueno. Todos no hacen otra cosa que enfrentar al pueblo. Los partidos de hoy sirven a los intereses de los grandes magnates del dinero y a los multimillonarios del mundo. En primer lugar, a los intereses del imperialismo norteamericano. El pueblo trabajador tiene necesidad de un partido de vanguardia con ideología marxista, consciente de su rol. El rol de un partido de vanguardia no puede ser otro que el de coordinar el derrocamiento por el pueblo del sistema capitalista y la construcción del socialismo. De semejante movimiento tenemos necesidad especialmente ahora, cuando, debido a la globalización, la riqueza se concentra en cada vez menos manos y la pobreza se extiende, incluso en los países capitalistas más desarrollados"

martes, 6 de septiembre de 2016

Decenas de armas nucleares norteamericanas ya están instaladas en Rumania

Imagini pentru deveselu nuclearSputnik Moldova ha publicado, según datos tomados de la Organización FAPTE de Bucarest, en declaraciones de su presidente Ovidiu Badiu, que Estados Unidos ha instalado ya decenas de ojivas nucleares en la base de Deveselu, en el suroeste de Rumania, como consecuencia del cambio de alianzas acaecido en Oriente Medio, y el acercamiento de Turquía a Rusia.

Badiu explicó que "40 ojivas nucleares se encuentran ya en territorio rumano, en una operación realizada con todo el secreto posible por los ejércitos rumano y norteamericano".  Anteriormente, EuroActiv ya publicó la intención de Washington de realizar el traslado, aunque el gobierno rumano intentó negarlo.

La explosión de una sola bomba nuclear B-61, como las instaladas en Deveselu, produciría en los primeros minutos más de 3.000 muertos, y más de 10.000 heridos, afectando a un territorio de 11.000 kilómetros cuadrados, según una simulación realizada por nuclearsecrecy.com. En todo caso, el número real de víctimas es incuantificable.

Todo ello además de que la transformación de Deveselu en base nuclear, despues de haber sido creada como parte del Escudo Antimisiles de Washigton en Europa, aumentará la tensión entre Rumania y Rusia, después de que este país sea uno de los más activos y dispuestos a aumentar la presencia militar y armamentística de la OTAN contra Rusia.

El Ejército norteamericano, no obstante, ni ha confirmado ni negado la noticia, pues  "Es política de EEUU no confirmar ni desmentir la presencia o ausencia de armas nucleares de ningún tipo", según declaraciones de Patrick Evans, del Departamento de Comunicación del Pentágono. Algo que los españoles sabemos bien, pues en España, a pesar de las continuos desmentidos del gobierno, probablemente también existen armas nucleares en las bases norteamericanas como la de Rota,

La tricolor rusa: símbolo de los rusos anticomunistas del Ejército Blanco y del Ejército Ruso de Liberación en la Segunda Guerra Mundial (Partido Comunista Obrero Ruso)

Revista del exilio ruso,


El Partido Comunista Obrero de Rusia ha publicado un interesante selección de fotografias para ilustranos sobre el significado real de la bandera tricolor rusa, la que finalmente sustituyó a la bandera roja de los trabajadores sobre el Kremlim tras la instauración de la dictadura de la clase capitalista en la antigua Unión Soviética.

El PCOR recuerda a los ilusos que, además de que en la Guerra Civil Rusa los mencheviques y los blancos de Kornilov, Denikin y Kolchak la enarbolaran contra el Poder Soviético, también fue el estandarte de los rusos aliados de los nazis en la Segunda Guerra Mundial.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la bandera blanca-azul-roja de Rusia se convirtió en el símbolo de los anticomunistas rusos, los aliados de los nazis en la invasión de la URSS. A pesar de que el mando alemán no recomendaba su uso, por sus reminiscencias negativas en todas las repúblicas soviéticas, pues los trabajadores y los campesinos la identificaban con el zarismo, la explotación y la oligarquía, los antisoviéticos no dudaron en utilizarla a la cabeza del ejército ruso dentro de la Wehrmacht (el que denominaron Ejército Ruso de Liberación (ROA).

Incluso los colores de la bandera de la oligarquía rusa, de los enemigos del Socialismo y de los soviets, aparecen en las lineas de la conocida marcha que sirvió de himno a los rusos que fueron cómplices del Ejército Alemán en la invasión de su propio pueblo:

"Alzamos nuestra bandera tricolor
Caminamos sobre campos nativos
empujados por el viento
hacia las cúpulas de Moscú"

Los españoles, cuya bandera actual, la rojigualda, es el símbolo del fascismo que derrotó a la República e impuso un régimen de terror en España durante 40 años, sabemos bien que significa sufrir la imposición de la bandera que representa la destrucción de todas las esperanzas y logros de un pueblo, la de los enemigos de la clase trabajadora, por lo que entendemos qué es lo que han de sentir los comunistas y el movimiento obrero ruso cuando sobre el Kremlim, donde antes ondeaba la bandera roja de los soviets, hoy ondea la bandera de aquellos generales del Ejército Blanco o del Ejército de Liberación Ruso cuyo objetivo principal era derrocar a la clase obrera del poder y devolverla a la miseria y a la esclavitud.

Estas son algunas pruebas fotográficas de esos años recopiladas por el Partido Comunista Obrero Ruso (Página del PCOR):

01_1941
Algunos residentes de un pueblo "liberado de los bolcheviques" dan la bienvenida las unidades avanzadas de la Wehrmacht con la tricolor de los oligarcas en sus manos. 1941 

07_1945
Vlasov, el general desertor del Ejército Rojo creador del Ejército Ruso de Liberación
za la bandera blanca-azul-roja en la 1ª División. Myuzingen, Alemania 1945
04_1943
Bandera de los fascistas rusos (la tricolor) en el desfile de la 1ª Brigada de la Guadia Nacional Rusa
del Ejército Alemán, en Pskov, 1943
03_1943
El escudo tricolor sobre un blindado en la ceremonia de recibimiento de los nuevos 
reclutas en el Cuerpo del Ejército Ruso de Liberación (ROA) en Yugoslavia,1943
02_1942
La bandera tricolor del Ejército Ruso de Liberación (ROA) en Osintorf de 1942
2 (2)
Coche del ROA (Ejército Ruso de Liberación), República Checa, 1945
05_1944
Tricolor en el mástil y en el tanque del Ejército Ruso de Liberación de la Wehrmacht, 1944
06_1945
Caballo del ROA por los suburbios de Praga bajo la bandera tricolor, en 1945

Algunas citas sobre el tema publicadas por el PCOR:

"Casi todos los voluntarios, llevaban la insignia del ROA, con los colores blanco, rojo y azul, es decir, los de la tricolor de Rusia, negándose a cambiarlos por el color blanco, como pretendían los alemanes" (...) " Por los campos y caminos, a lo largo de un territorio, se extienden por varios kilómetros columnas de infantería; brillan sus bayonetas al sol, ennegrecido por los cañones arrastrados por tractores y los ensordecedores blidados. Por encima del inmenso rio humano ondea nuestra bandera al viento, la bandera blanca, roja y azul !De nuevo ha renacido el ejército ruso! Nuestro sueño es derrotar al bolchevismo !Qué lástima que esto no lo puedan ver mis ancestros!" Dudin LV "Materiales para la historia del movimiento de liberación de los pueblos de Rusia (1941-1945) 

" En la mañana del 9 de agosto la lucha se reanudó con mayor ferocidad. El cuerpo médico, por agotamiento, no tuvo tiempo de sacar de debajo del fuego a los soldados heridos (...) Vlasov ordenó a los alemanes luchar hasta la muerte, contrarrestando el avance de los siberianos. La bandera blanca, roja y azul estaba en su mano. Cada soldadoa los alemanes luchar hasta la muerte. Vlasov no sólo se sentó en la defensa, pero también trató de contrarrestar el avance de los siberianos. Salir de un refugio confiable con su bandera tricolor. La bandera fue pintado en los colores blanco, azul y rojo. Cada soldado en la manga llevaba un vendaje con la inscripción ROA, lo que significaba - "Ejército Ruso de Liberación". N. Vetlugin "La verdad del POA. Los soldados de la emigración rusa." Nuestro tiempo ", n ° 15 

Por otro lado, tampoco hay que esforzarse mucho para comprender que significa la bandera que hoy se ha impuesto sobre los restos de la gloriosa Unión Soviética: es la bandera de los blancos, aquellos que lucharon tras la Revolución salvajemente para acabar con el Poder Soviético; y la bandera de los que en la Segunda Guerra Mundial se aliaron con los nazis para terminar con la Unión Soviética. Veamos algunas ilustraciones de lo que pensaban los bolcheviques de la asquerosa bandera rusa de la oligarquía, la tricolor blanca, roja y azul y, como contrapeso, como los fascistas rusos la utilizaban como símbolo de la lucha antibolchevique:

Carteles blancos y anticomunistas con la tricolor rusa como símbolo de su deseo frustrado de victoria sobre los bolcheviques y sobre los trabajadores soviéticos:

Portada de la Revista de los exiliados rusos
anticomunistas





Carteles bolcheviques representando a los fascistas blancos, es decir, a la burguesía y los oligarcas, con la bandera tricolor:


El general blanco Denikin rodeado de los oligarcas rusos y de
las fuerzas fascistas: la iglesia, el ejército de la burguesía y la bandera tricolor




El capital norteamericano maneja a los representantes de la bandera rusa
de los oligarcas y la burguesía, Deniquin, Kolchak y Kornilov




El general Kolchak con la bandera fascista rusa
en la mano, rodeado del capital, el ejército y la
iglesia ortodoxa

sábado, 3 de septiembre de 2016

Palabras de un obrero rumano orgulloso de portar un retrato de Mao en la manifestación popular de día nacional de 1951

La década de los cincuenta fue, sin duda, la época en la que los trabajadores rumanos se sintieron más implicados en la vida politica y económica de su país, ilusionados por las perspectivas de futuro que había traído el Socialismo en Rumania. Es entonces cuando, probablemente, los productores de la riqueza se sintieron más protagonistas de la vida política y económica, en el periodo comprendido desde la proclamación de la República Popular Rumana, el 30 de diciembre de 1947, hasta su sustitución por la República Socialista de Rumanía, en 1965.
Viva el 23 de agosto: celebración de la liberacíon de la patria por
el glorioso Ejercito Rojo (palco de autoridades)

Como es bien conocido, tras la muerte de Stalin, en 1953, y el golpe revisionista de Kruchov y el resto de oportunistas en todo el mundo socialista, (con las probables excepciones de Albania, China o Corea), el espíritu revolucionario y de lucha de clases comenzó a ser sustituido poco a poco por el de la sociedad sin clases y, en realidad, una progresiva, aunque lenta, vuelta hacia el capitalismo. No obstante, todo hay que decirlo, hasta el golpe de estado de diciembre de 1989 que lo reinstauró, los trabajadores rumanos vivieron cincuenta años de disfrute de una sociedad nueva construida con sus propias manos, en la que los valores humanos, inseparables de la propia concepción de democracia o libertad, como el derecho al trabajo, a una vivienda, a la atención médica o al disfrute de la cultura y el tiempo libre, a pesar de la lenta disolución de la primera fortaleza revolucionaria que prendió entre las masas trabajadoras en los países del Este de Europa tras el triunfo del Ejército Rojo en la Segunda Guerra Mundial  contra el capitalismo y la explotación.

Muestra de aquella euforia de las masas obreras por el futuro que ellas mismas estaban construyendo es una carta escrita por un trabajador rumano, fechada el 23 de agoto de 1951, Día Nacional de Rumania  hasta la reinstauración definitiva del capitalismo en diciembre de 1989, y tras el desfile celebrado en la capital por tal motivo, en la que el autor describe a su novia, ante que hablar de otras cosas, su orgullo por haber participado en la fiesta de los trabajadores, contándole que había llevado en sus manos el retrato de Mao:



"Hoy he desfilado con la fábrica y yo he llevado en mis manos el retrato de Mao Tse Dun – China – cuando pasábamos frente a la tribuna. He visto muy bien al Camarada Gh. Gheorghiu Dej, que nos saludó con la mano. Llegamos con la columna hasta el lago Floreasca y, desde allí ya no sabía como volver, de modo que pensaba que si tu estuvieras conmigo hubieramos encontrado juntos el camino. No obstante, he ido detrás de la gente y hemos llegado al autobús que nos ha llevado hasta la plaza de las naciones, desde donde he vuelto a casa".

Mao Tse Tung había proclamado apenas dos años antes, el 1 de octubre de 1949, la República Popular China, dando comienzo a una sociedad socialista en la que los trabajadores eran el origen y el fin de toda la producción económica y de las decisiones futuras del país, dirigidos por el Partido Comunista. Por ello, ya que todavía no había tenido lugar el triunfo del revisionismo en la URSS, pues Stalin segúia vivo, Mao era admirado y respetado por la clase trabajadora mundial.

Mao proclamando la República Popular China
Gheorghe Gheorghiu-Dej era por aquel entonces el Secretario General del Partido de los Trabajadores de Rumania (como se denominaba entonces el Partido Comunista), y no tenía ninguna función en el gobierno: el presidente de la República y Jefe de estado era el científico Constantin I, Parhon y el jefe de gobierno Petru Groza. Desde la abdicación del rey Mihai I, cómplice del nazismo durante la SGM, y la proclamación de la R.P.R. los tres presidian las grandes manifestaciones populares como la que nos describe el obrero en su carta.

El barrio de Floreasca, construido junto al lago de igual nombre, había sido un suburbio de la capital rumana, lugar sucio y pleno de chabolas e inmundicia donde se agolpaban marginados y proletarios bucarestinos, hasta su transformación, en la década de los cincuenta, en el marco del gran cambio y dignificación socialista de la vivienda obrera, en una zona residencial, donde los trabajadores disponían de lugares de ocio, escuela, zonas deportivas, cine y otras actividades culturales y, por supuesto, lugares de trabajo, sus fábricas.

En la fecha en el que nuestro trabajador escribió la carta a su novia era un barrio nuevo, por lo que es normal que aquel se sintiera perdido. Por cierto que a los bloques de apartamentos construidos en Floreasca, como en toda la capital y en toda Rumania, los llaman con desprecio los fascistas, después del golpe de estado de diciembre del 89, "bloques estalinistas", algo bastante curioso en una sociedad bárbara donde, entre otros crímenes contra la humanidad, cada vez más obreros son despojados de sus viviendas por no poder pagarlas, por no hablar de la falta de trabajo y la cada vez mayor humillación que sufren los que lo lo conservan, las dificultades para el acceso a la atención sanitaria gratuita o, simplemente, accesible para los salarios habituales (en torno a 200 euros en Rumania).
 barrio de Floreasca
barrio de Floreasca, construido para los trabajadores

La gran manifestación popular del 23 de agosto se solía realizar en el bulevar Aviatorilor, pasando por la llamada entonces Plaza Stalin (hoy Charles de Gaulle). Con ella se homenajeaban los acontecimientos de aquella fecha del año 1944, cuando, bajo la dirección del Partido Comunista, fue destituido el presidente del gobierno del rey Mihai I, el genocida Mariscal Antonescu, pasando el ejército rumano a ponerse de lado del Ejército Rojo contra Hitler. Tras ello, se formó un gobierno de frente popular que, tras las elecciones de noviembre de 1946, estaría dirigido por el comunista Petru Groza.

En resumen, es bastante ilustrativa y expresiva la carta escrita por el anónimo trabajador rumano, feliz de poder participar junto a los camaradas de su fábrica en la manifestación masiva celebrando la liberación de su país de las garras del fascismo y la construcción cotidiana de una sociedad sin explotación del hombre por el hombre; el feliz y liberado trabajador muestra su orgullo por haber tenido el honor de llevar en sus manos la imagen de Mao, uno de los grandes líderes del movimiento comunista y de la clase obrera mundial junto a Lenin y Stalin (cuyas imágenes presidían, con toda seguridad también aquel año, el palco de autoridades).

lunes, 29 de agosto de 2016

Semeon Tchernetsky: "Marcha de la entrada del Ejército Rojo en Bucarest"

Director de orquesta y compositor, Semeon Tchernetsky fue el creador de gran parte de las marchas militares del ejército de la URSS. Nacido en Odessa en 1888, Tchernetsky trabajó como inspector de bandas militares hasta 1932, cuando fundó la Banda del Ejército Soviético. Fue el compositor de las principales marchas militares del Ejercito Rojo, incluyendo las compuestas para conmemorar la liberación de diferentes ciudades europeas durante la Segunda Guerra Mundial, como la "Marcha de la entrada del Ejercito Rojo en Budapest", la "Marcha Ucraniana", o la "Marcha de la victoria", compuesta esta última para conmemorar la victoria del pueblo soviético contra el fascismo.

También compuso la "Marcha de la Entrada del Ejercito Rojo en Bucarest", creada tras la liberación de esta ciudad de manos de la dictadura fascista del Mariscal Antonescu el 30-31 de agosto de 1944, después del golpe de mano del Partido Comunista Rumano que provocó que Rumania pasará, el día 23 de ese mismo mes, a luchar del lado de la URSS contra Alemania y sus aliados.

Cuando el Ejército Rojo libertador entró en Bucarest, con él marchaban las famosas divisiones formadas por comunistas rumanos como la "Tudor Vladimirescu", dirigidas por dirigentes del PCR como Ana Pauker, "Ana la Roja", Vasile Luca o Walter Roman.

Por cierto que Tchernetsky tuvo el gran honor de dirigir la banda militar que se encargó de poner música al Día de la Conmemoración de la Victoria contra el Fascismo en la Plaza Roja de Moscú, el 9 de mayo de 1945.

Os dejamos con la Marcha de la entrada del Ejército Rojo en Bucarest, de Semeo Tchernetsky:

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