jueves, 24 de noviembre de 2016

Alexandru Sahia: Lenin, H.G. Wells y la industrialización de la Unión Soviética


Alexandru Sahia, (9 octubre 1906 - 12 agosto de 1937), fue un escritor y periodista rumano afiliado y activista del Partido Comunista de Rumania y defensor a ultranza de la Revolución Soviética y la amistad con la URSS.

Hijo de campesinos, estudió derecho en la Universidad de Bucarest, publicando ya durante sus estudios multitud de artículos y opiniones en periódicos diversos. Fue colaborador de publicaciones de orientación democrática, como Adevărul (La Verdad), Dimineata (La Mañana), Facla (Antorcha), Cuvîntul liber (La palabra libre), etc. y creador en 1932 de las revistas Veac nou (Nuevas noticias) y Bluze albastre (Camisa azul). En 1935, después de su viaje a la Unión Soviética, publico el libro de reportajes "U.R.S.S. azi" (La URSS hoy).

Su actividad literaria se centra en temas muy concretos y principalmente en cuentos y artículos. Por ejemplo, el antibelicismo , con ejemplos como "Întoarcerea tatii din război", "La vuelta de mi padre de la guerra" o "Pe cîmpia de sînge a Mărăşeştilor", "En los campos sangrietos de Marsetilor", aunque su preocupación principal fueron los problemas sociales, donde escribe quizás las paginas más brillantes de la literatura rumana en este ámbito: "Uzina vie -La fabrica viva" , "Revolta din port -Revuelta en el puerto" (el primer escrito consistente de defensa de los problemas de los trabajadores rumanos), o "Plaia de iunie - LLuvia de junio" (sobre la vida miserable de los campesinos). Tambien se preocupa por el racismo, con textos como "Şomaj fără rasă- Desempleo sin raza", o "Execuţia din primăvară- Ejecucion de primavera".

En su reportaje sobre su viaje a la URSS, escrito en el estilo de un diario de viaje, el escritor presenta los grandes logros de la Revolución Bolchevique después de 17 años, tanto sociales como económicos (la vida de sus ciudades, los derechos de las mujeres, el metro de Moscú, la educación y la cultura, y los enormes avances economicos, etc.).

En uno de sus artículos, el que traducimos a continuación,  habla de la industrialización de la Unión Soviética y del entusiasmo del escritor ingles H.G.Wells ante los logros del estado proletario, emoción compartida por el propio Sahia.

Por cierto que Wells charlaría en esta visita a la que se refiere Sahia con Stalin, publicando aquella entrevista que contrasta radicalmente con las "verdades" que la propaganda burguesa escupe masivamente sobre el líder soviético y que, como tantas otras mentiras que repiten una y otra vez hasta hacerlas pasar por verdades, intentan criminalizar al comunismo y a sus grandes representantes históricos.


Lenin, Wells y la industrialización soviética

En el año 1920, el escritor ingles H.G.Wells visitó la Unión Soviética. La atmósfera era todavía turbulenta y no habían pasado más que dos años y un poco desde la Revolución. Se trazaban aún las grandes líneas generales que habían de llevar a la construcción del poderoso estado socialista de hoy.
Imagine similară
Wells tenia ganas de charlar con Lenin, y lo hizo. En primer lugar, preguntó al dirigente bolchevique de entonces con qué se iba a empezar el edificio del estado proletario.

-Electrificaremos Rusia, respondió Lenin categórico.

-Bien, pero ¿con quién? ¿Olvidas que tienes alrededor a un pueblo semiprimitivo?

-No, tengo conciencia de esto. Y para que te convenzas, te invito a venir a la Unión Soviética en 4 años.

Lenin murió en 1924

Wells no volvió en 1924, sino catorce años más tarde, en el otoño del año pasado, cuando me encontraba también yo en la URSS

El entusiasmo del escritor inglés fue enorme, y lo manifestaba en cualquier ocasión. Solo entonces se dio cuenta de que Lenin no era un "ingenuo", como le había caracterizado él en los periódicos ingleses, sino que, sabiamente, sintió y creyó en la gran fuerza humana desencadenada contra la tiranía de los explotadores.

En tres meses que he pasado en la Union Sovietica, creo que he podido darme cuenta, en gran medida, de las grandes realizaciones del estado bolchevique en lo referente a la industria pesada. Y no he visitado más que las fábricas importantes de los alrededores de Moscú, Leningrado, la región de Nijni-Novgorodului en el Volga y la cuenca industrial del Dnieper en Denieproghes. Sin embargo, no he visitado las zonas más industrializadas, en los Urales o cerca del Pacífico, en Siberia, y, por supuesto, en el Caúcaso.

Desde la Revolucion de Octubre, en 17 años, el gobierno bolchevique ha sembrado la vieja Rusia zarista de chimeneas industriales que verdaderamente pueden hacer frente a cualquier peligro armado que pueda abatirse en cualquier momento sobre la patria de los proletarios del mundo.

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